Erigiendo “puentes” para consolidar la solidaridad entre los pueblos

Los puentes salvan obstáculos, sean ríos o acantilados. En el caso que nos ocupa, unen las luchas de los distintos movimientos sociales, sin importar procedencia o territorio. De esto y más trató el Foro Tricontinental Tendiendo Puentes, realizado recientemente por MKE Kooperatiba.

Hubo cuatro sesiones online, del 22 al 25 de noviembre de 2021. La jornada inaugural contó con las ponencias de Hilaria Sara Vianeke, activista feminista angoleña que desarrolló el tema “Las mujeres afrodescendientes en los movimientos sociales”; y del investigador senegalés Bamba Ndiaye, quien habló de “Movimientos sociales en la era del neo-panafricanismo y las nuevas tecnologías”.

June Izagirre, responsable de MKE, dio las palabras de bienvenida y sostuvo que la iniciativa “Tendiendo Puentes” busca fomentar la solidaridad entre los pueblos. Además del Foro Tricontinental, en el marco de la iniciativa se han creado 12 podcast, cinco cápsulas audiovisuales, dos investigaciones que retratan el momento actual de Etiopía y Senegal y la aplicación Truke, la cual es una plataforma donde los movimientos sociales interactúan, hacen red y coordinan acciones conjuntas a nivel internacional.

Según Itziar Morante, del Equipo de MKE, es urgente articularnos entre los movimientos sociales y organizaciones populares y desarrollar espacios de encuentro en los que podamos construir agendas y propuestas comunes de transformación global. 

El Foro Tricontinental Tendiendo Puentes pretende ser un espacio de articulación de debates, experiencias y análisis de diversas organizaciones populares del Sur y Norte Global, para seguir fortaleciendo el conocimiento mutuo y el intercambio”, expresó Morante.

Carrera de obstáculos

Vianeke inició su intervención haciendo una pregunta: ¿Quiénes son las mujeres que emigran? La respuesta dibujó de entrada la complejidad de la realidad en el continente africano, donde las mujeres vulnerables dejan la tierra que las vio nacer porque huyen de matrimonios forzados, la mutilación genital, el hostigamiento social a los colectivos LGTBIQ+; y, a la lista también se le deben agregar los problemas económicos, sociales, políticos y el cambio climático que agudiza la sequía, el hambre y un largo etcétera.

Y, cuando las mujeres por fin llegan a Europa, es cuando comienza otra carrera de obstáculos: el idioma, la búsqueda de trabajo, la formación y el racismo institucional y social. “Muchas de las mujeres vienen a reagruparse con sus maridos. Quedan embarazadas y luego se debaten con la crianza de los hijos y si no traen lo formativo de origen, se quedan atrás”, explicó la lideresa africana. “Y si consiguen superarse, se encuentran las barreras del racismo institucional y social que son los más peligrosos, porque cuando la sociedad no te acepta porque perteneces a un grupo étnico, cultural, religioso no bien visto, es muy complicado. Por ejemplo, hacer un trámite con un funcionario racista es terrible”.

Frente a las mujeres africanas, arremete el mundo del rechazo, los prejuicios y la xenofobia. “Es muy difícil ver a las mujeres participando en los movimientos sociales, porque son muy cerrados como cuadrillas”, señaló Vianeke, quien optó por ser crítica ya que es la única forma de impulsar cambios. “Nosotras, las activistas africanas, andamos un poco tristes con los movimientos sociales occidentales, porque sentimos que hay un cierto egocentrismo, porque en la lucha de género creo que debéis contar más con nosotras. Es una lucha que nos afecta a todas. Las caras visibles tienen que ser de todas”.

Vianeke jamás olvida un comentario que escuchó: “vosotras como están acostumbradas a sufrir, el machismo no les duele tanto”. Su respuesta es contundente: “Yo he perdido primas, vecinas, amigas, por la barbarie de la violencia de género”.

#MeToo

Violencia de género que ha provocado diversas respuestas desde las mujeres organizadas que están aprovechando al máximo las nuevas tecnologías para denunciar el acoso y persecución que sufren. La pionera del movimiento #MeToo fue la afroamericana Tarana Burke en 2006. Ella lo empezó a usar para ayudar a mujeres jóvenes que habían sufrido acoso sexual.

En Kenia, después de que una mujer sufrió una agresión en una parada de autobús por llevar una minifalda, se extendió en las redes sociales la etiqueta #MyDressismyChoice (Mi vestido, mi elección); en Senegal, es ampliamente conocida #Nopiwouma (No me callaré) o #Doyna (Ya basta) para impugnar el silencio con respecto a la violencia de género.

El ciberactivismo

El poder de las nuevas tecnologías es uno de los temas de Bamba Ndiaye. Por un lado, el ciberactivismo para la protesta social está en auge, pero, al mismo tiempo, medra la respuesta gubernamental con el ciberespionaje, que se suma a los métodos represivos tradicionales, como la amenaza, la detención y la tortura.

Hoy y siempre, África es un continente clave en el tablero geopolítico. De ahí que siempre están los intereses de las grandes potencias presentes en lo que acontece en los distintos países. Intereses que en la mayoría de los casos van en contra de la democracia y los derechos de las mayorías, cometiendo a su paso innumerables injusticias que son denunciadas en las comunicaciones que se canalizan a través de Facebook, Twitter, Youtube y WhatsApp. Las redes sociales y plataformas de streaming, que desplazaron desde hace tiempo a los medios tradicionales como la prensa escrita, la radio y la televisión, no están exentas de la clásica tendencia antidemocrática que consiste en instrumentalizar el medio para que el contenido no subvierta los “check-points” del control gubernamental y empresarial.

De todos modos, para no incurrir en determinismos tecnológicos, cabe apuntar el gran potencial de las redes sociales que no hemos de perder de vista: la oportunidad que brindan a nuevos rostros políticos y sociales que denuncian las violaciones de derechos humanos y que estimulan un uso crítico y responsable de las plataformas de las nuevas tecnologías. Esta idea converge plenamente con la visión de Ndiaye, quien se unió al Foro Tricontinental y a este movimiento social que nace con el objetivo de seguir fortaleciendo la red que trabaja por un mundo más justo desde el encuentro y el intercambio de experiencias.

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