MKE, el puente en tiempos de crisis

Hoy más que nunca, el colectivo que conforma MKE enlaza con distintos colectivos del movimiento social, especialmente de África y América Latina. Mónica Alonso, presidenta de MKE, desgrana la estrategia ante la emergencia sanitaria actual que confirma la necesidad de coordinar luchas y propuestas de acción desde diferentes realidades locales que  transformen un mundo profundamente desigual con graves problemáticas globales.

¿Cuáles son los desafíos más importantes de MKE en 2020 y en el futuro próximo… 2021, 2022…?

Mónica Alonso: MKE es una entidad al servicio de las organizaciones populares y de los movimientos sociales, que busca contribuir a la transformación de las relaciones globales  de desigualdad. En este momento en el que vivimos una pandemia global que sabemos que va a afectar de manera especialmente grave a las comunidades y pueblos más vulnerables del planeta, nuestro desafío más inmediato es saber dar una respuesta lo más adecuada posible  a las necesidades de estas comunidades y aunar esta respuesta con las que se van tejiendo de manera organizada en diferentes latitudes del planeta. En este sentido, e incluso antes de este momento de absoluta excepcionalidad, desde la MKE habíamos identificado la necesidad de acercar la realidad de las luchas de los diferentes sujetos políticos del sur global a la ciudadanía vasca, priorizando el trabajo con las organizaciones y movimientos sociales africanos que son unos grandes desconocidos en nuestro país.

En el contexto actual de la pandemia global del coronavirus, ¿por qué son necesarias las organizaciones como MKE?

Precisamente, este es uno de nuestros retos, como comentaba en mi respuesta anterior. Nosotras vemos que tenemos un papel importante que jugar como tejedoras de puentes entre diferentes luchas y procesos organizativos, facilitando el encuentro de organizaciones populares y de movimientos sociales de diferentes latitudes del Sur Global.

¿Qué es lo novedoso del aporte de MKE?

No es si es algo novedoso o no, o si es importante que lo sea, pero para nosotras lo más relevante  es que somos un colectivo de personas que aunamos un alto nivel de especialización en tres sectores fundamentales en la lucha por la construcción de modelos de desarrollo más justos: la equidad de género, la promoción y protección de los derechos humanos y la soberanía alimentaria, con un alto compromiso político, y todo ello se encarna en una entidad como es una cooperativa de trabajo asociado que es un modelo de  economía social, que desde la práctica cotidiana transforma las relaciones laborales y económicas.

¿Cómo hacen realidad el eslogan de MKE: En red generamos nuevas formas de cooperación e igualdad?

Queremos ser un nodo más en una red que construye modelos alternativos de desarrollo y  de ciudadanía global y como nodo, ser un punto de interconexión con otros. A esto me refería anteriormente cuando mencionaba que queremos construir puentes entre diferentes luchas. Actualmente estamos en medio de un proceso que nos emociona muchísimo, poniendo en marcha mecanismos de comunicación e intercambio de información entre organizaciones de Senegal, Etiopía, Mali, Colombia, Honduras y Bolivia. Es un proceso lleno de desafíos, porque a pesar de que habíamos hecho una gran apuesta por herramientas digitales que favorezcan la comunicación de organizaciones distantes geográficamente, también apostábamos por el necesario e imprescindible contacto físico, que en estos momentos se hace imposible. Sin embargo, a pesar de las dificultades, la situación actual confirma la necesidad de coordinar luchas y propuestas de acción desde diferentes realidades locales que  transformen un mundo profundamente desigual con graves problemáticas globales.

¿Cuándo nació MKE y por qué?

MKE nace tras un proceso profundo de  reflexión por parte de muchas personas implicadas en este proyecto organizativo, aunque no necesariamente estén vinculadas a él como socias trabajadoras. Detrás de esta iniciativa hay un colectivo humano muy valioso que fue el que impulsó el nacimiento final de la entidad en 2015 como una experiencia de cooperativismo en el mundo de la cooperación al desarrollo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *