Etiopía y Senegal hablan el lenguaje de la diversidad

De la mano de MKE Kooperatiba y el Centre d’Estudis Africans i Interculturals (CEAI), se llevó a cabo la sesión virtual para exponer el momento actual de Etiopía y Senegal y conocer los resultados de dos investigaciones: Movimientos Sociales en lucha por los Derechos Humanos en Etiopía y Estudio sobre los Movimientos Sociales y Organizaciones Populares en Senegal.

Etiopía, en el Cuerno de África, al oriente, y Senegal, región occidental, son dos excelentes ejemplos del gran tesoro de la diversidad que guarda el continente considerado la cuna de la cultura de la humanidad. Y, precisamente, el 26 de octubre de 2020, en esta realidad quiso zambullirse de forma consciente el equipo de trabajo de MKE Kooperatiba que ahora hace pública las dos investigaciones, a cargo de Gemma Solés i Coll, Armonía Pérez y Albert Farré, de CEAI.

Fue todo un reto la ejecución de los estudios ya que coincidió con la pandemia del COVID-19, pero gracias al conocimiento del terreno y las nuevas tecnologías se consiguió concluir la labor de retratar la complejidad de los dos países que a su vez reciben la influencia de sus vecinos más próximos. Etiopía, de Eritrea, Yibuti, Somalia, Kenia, Sudán y Sudán del Sur; mientras Senegal es sensible a lo que acontece en Gambia, Mauritania, Malí, Guinea y Guinea-Bisáu.

Jugando en el tablero internacional

En el tablero geopolítico, la presencia de China con sus inversiones en Etiopía ha provocado un efecto de llamada de atención en sus 109,2 millones de habitantes, dispersos en los 1 104 300 km2 que conforman su territorio. Es el tercer país más poblado en África, después de Nigeria y Egipto, con este último mantiene un conflicto debido a la construcción de una presa en el río Nilo Azul que también involucra a Sudán.

El gigante asiático realizaba cinco vuelos diarios a Etiopía en plena pandemia. Es su centro logístico en África, lo cual atrae a funcionarios de otros países y ayuda a contener el conflicto sociopolítico.

Abiy Ahmed, presidente de Etiopía, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2019 por impulsar el fin del conflicto fronterizo con Eritrea que se declaró independiente en 1993, perdiendo así Etiopía la salida al mar. El reconocimiento internacional se diluye en el tiempo por las denuncias de censura y represión a los movimientos sociales y el aplazamiento de las elecciones previstas en 2020. Decisiones de la clase política que alteran la convivencia de los más de 80 grupos étnicos que conforman la población.

Inestabilidad a la vista

“El conflicto interétnico sigue”, dice Solés i Coll, además del centralismo autoritario que alimenta peligrosamente la amenaza de una guerra civil. Situación divulgada por el activismo social y político a través de las redes sociales. La diáspora de Etiopía es muy activa en la defensa de los derechos humanos y, actualmente, existe una nueva ola de ongs que aprovecha al máximo las herramientas del campo digital. Las que centran el trabajo en el campo de las mujeres tienen una agenda desafiante, porque las cifras son de vértigo: el 27% está sometida a violencia doméstica, el 74% sufre la mutilación genital y el 58% enfrenta el matrimonio infantil.

El Estado desarrolla una estrategia de captación del liderazgo crítico y cuando esto falla, congela las cuentas, controla los mensajes en Internet o encarcela a los líderes. Senegal tampoco es un modelo a seguir. Tiene fama de país estable, sin embargo presenta conflictos internos. Desde 2012 hubo un repunte del activismo digital exigiendo la libertad de expresión, la defensa de los derechos de la comunidad LGBTIQ+, entre otros, que trajo detenciones, represión y cárcel por parte del Gobierno.

“Amnistía Internacional informó que en Senegal el derecho de expresión está restringido”, señaló Pérez. La homosexualidad es mal vista por la sociedad, tanto es así que es un argumento a la hora de pedir asilo en el extranjero. Y por ley las manifestaciones están prohibidas en Dakar, la capital de un país que tiene tres millones de migrantes, constituyendo las remesas el 20% del PIB. “Tiene un conflicto de baja intensidad por las promesas incumplidas desde que se independizó de Francia (1960)”.

La riqueza de los recursos naturales

La agitación social aumenta entre los 15,85 millones de senegaleses y senegalesas que viven en los 196 722 k2 que conforman su tierra, rica en recursos naturales como el calcio y el fosfato, además de las reservas de petróleo y gas natural. Sin olvidar la riqueza étnica y lingüística, aunque vive un salvaje éxodo rural. Los suelos están agotados y dependen de la lluvia para cultivar. “El movimiento campesino es débil”, advierte Pérez.

En las 14 regiones de Senegal se ve la necesidad de profundizar en la gobernanza, luchar contra la corrupción y fortalecer los derechos humanos y, aunque existe el marco legal para defender los derechos de las mujeres, aun así el Código de Familia es bastante androcéntrico, en parte por la fuerte influencia del poder religioso musulmán y cristiano. Por ejemplo, el aborto no es legal en ningún concepto.

Según CEAI, las ongs extranjeras son bien recibidas, aunque todo depende de la temática a tratar. De ahí la idea de las dos investigaciones para conocer mejor los países que conforman el continente africano y disponer de información contrastada con fuentes locales, dando voz en especial a los movimientos sociales que reivindican sus derechos.

Enlaces

Investigación sobre los movimientos sociales en Etiopía

Investigación sobre los movimientos sociales en Senegal  

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